Salud Mental.

La salud mental no sólo se refiere a la ausencia de enfermedades mentales, si no, más bien a un estado de bienestar físico, social y emocional, en el que la persona es consciente de su forma desenvolverse en su vida cotidiana, así como con sus propias capacidades y habilidades para afrontar las adversidades, lo cual tiene que ver con la resiliencia que posee; todo ello se refleja en la conducta del individuo, desde el manejo de sus emociones, la calidad de sus relaciones interpersonales o el desempeño sus actividades diarias.

La Organización Mundial de la Salud define a la salud mental como: “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.

El 10 de octubre se conmemora el día mundial de la salud mental.

En el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), se explican diversos signos y síntomas de los trastornos mentales conocidos a la fecha, este manual es una herramienta de guía y de consulta para los psicólogos clínicos y así determinar el tratamiento adecuado, para ello, se requiere un análisis del comienzo y desarrollo de la sintomatología, desde el propio criterio como de las personas con las que se relaciona el paciente. El trastorno mental es una alteración de tipo emocional, cognitivo y/o conductual en el que se ven afectados los procesos psicológicos básicos:  emociones, cognición, conciencia, conducta, aprendizaje, lenguaje y la adaptación social.

De acuerdo con la OMS: “las enfermedades mentales, comienzan antes de los 14 años de edad, pero la mayoría de los casos, no se detectan ni se tratan (…) la depresión, ocupa el tercer lugar”. Ahora bien, los trastornos mentales, tienen su origen debido a diferentes causas, como: factores genéticos, psicológicos, neurológicos, sociales o ambientales.

Generalmente, las personas acuden por ayuda cuando notan cambios en:

  • la personalidad.
  • hábitos de alimentación y de sueño.
  • falta de energía.
  • dificultad para enfrentar situaciones diarias.
  • ideas extrañas o exageradas.
  • pensamientos y/o miedos irracionales.
  • cambios repentinos en las emociones.
  • hablar o pensar sobre el suicidio.
  • daño a sí mismo, abuso de sustancias.
  • conducta retraída o violenta.

Por lo que es importante acudir con profesionales para tratar dicha sintomatología e iniciar un tratamiento adecuado para lograr la recuperación y por ende mejorar su calidad de vida.

La prevención.

            Crear conciencia desde edades tempranas del cuidado de la salud mental, iniciando por contar con el conocimiento acerca de las señales de alerta de las enfermedades mentales, así como la creación de hábitos saludables, como:

  • realizar ejercicio y mantenerse en forma.
  • hacer y tener un significado y propósito de vida.
  • dormir lo suficiente y comer saludable.
  • mantener relaciones sociales positivas.
  • realizar actividades recreativas, sociales, culturales y deportivas.
  • capacidad de resiliencia.
  • contar con sentido de pertenencia.
  • evitar el consumo de sustancias nocivas.
  • buscar ayuda profesional si cree que lo necesita.

Referencias:

Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales 5ª edición (2014). Asociación Americana de Psiquiatría (APA) España: Panamericana.

Organización Mundial de la Salud.

https://www.who.int/mental_health/world-mental-health-day/2018/es/

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